Jaque mate | 020

Jaque mate

Como hemos dicho, cuando una pieza da jaque y el bando amenazado no puede librarse de él, estamos en jaque mate.

En el diagrama adjunto:

  1. El rey no puede huir a una casilla segura.
  2. Tampoco puede capturar la pieza que le amenaza (porque la dama blanca está protegida por el rey blanco y nunca, nunca, el rey puede hacer un movimiento que suponga su captura inmediata).
  3. Por último, no disponemos de ninguna pieza que pudiéramos interponer entre la dama blanca y el rey negro.

Con el jaque mate, termina la partida.

La dama | 008

¿Cómo mueve y captura la dama?

Has de saber que:

  1. La dama reúne la fuerza combinada de la torre y el alfil: se mueve tanto por columnas y filas, como por diagonales.
  2. Captura tal y como se mueve, situándose en la casilla de la pieza rival que se haya «comido».
  3. Al empezar la partida, tenemos que tener cuidado de no perder la dama a las primeras de cambio. Es nuestra pieza más potente.

Además:

  1. La dama no puede saltar otras piezas. Sólo puede moverse por filas, columnas y diagonales «despejadas».
  2. Tampoco puede capturar piezas de su propio bando. En el ajedrez, sólo se comen piezas del bando contrario.

Y recuerda:

  1. La dama es una «pieza mayor». Es la pieza de mayor valor, con excepción del rey, sin el cual no hay partida.
  2. Mejora su rendimiento en posiciones abiertas, pero impone su fuerza durante toda la partida.
  3. Con un rey y una dama contra el otro rey se puede dar jaque mate fácilmente.

La torre | 006

¿Cómo mueve y captura la torre?

Tienes que saber 3 cosas:

  1. La torre se mueve en línea recta, tanto por filas como por columnas.
  2. Captura tal y como se mueve, situándose en la casilla de la pieza rival que se haya «comido».
  3. Al empezar la partida, las dos torres de cada bando están totalmente limitadas en sus movimientos, «encerradas» entre el peón y el caballo.

Además:

  1. La torre no puede saltar otras piezas. Sólo puede moverse por filas y columnas «despejadas».
  2. Tampoco puede capturar piezas de su propio bando. En el ajedrez, sólo se comen piezas del bando contrario.

Y recuerda:

  1. La torre es una «pieza mayor», una pieza muy valiosa, con un poder de movimiento sólo superado por la dama.
  2. Mejora su rendimiento en columnas y filas abiertas, despejadas, y por lo tanto en posiciones donde no hay bloqueos.

Las piezas | 005

16 piezas blancas y 16 piezas negras

Al comienzo de la partida, cada jugador dispone de 16 piezas, tanto si juega con blancas como si lo hace con negras (circunstancia ésta que siempre se determina por sorteo).

Las piezas son las siguientes:

  • un REY | ♔
  • una DAMA | ♕
  • dos TORRES | ♖♖
  • dos ALFILES | ♗♗
  • dos CABALLOS | ♘♘
  • ocho PEONES | ♙♙♙♙♙♙♙♙

La disposición inicial de las piezas es la que se muestra en la imagen adjunta: se colocan las torres en los extremos; a su lado, los caballos; después los alfiles; la dama en la casilla de su color; y el rey junto a ella, mientras que los peones se sitúan en la segunda fila, a modo de infantería.

El valor de las piezas

Cada pieza tiene un valor teórico, que se corresponde con su «fuerza de juego». En la práctica, el valor de cada pieza vendrá determinado por su importancia en una posición concreta, pero este valor nos sirve para hacernos una idea de lo que vale cada pieza de nuestro ejército:

  • El PEÓN vale 1 punto (es nuestra unidad de medida)
  • CABALLOS y ALFILES valen 3 puntos
  • La TORRE equivale a 5 puntos
  • La DAMA vale 9 puntos (algunos maestros le otorgan 10 puntos)

Y el REY tiene un valor infinito, porque si lo perdemos se acaba la partida.

Movimientos especiales – Coronación | 012

La coronación, un movimiento «mágico» de peón

Así como el patito feo resultó ser un cisne, el peón tiene la posibilidad de convertirse en dama, torre, alfil o caballo al alcanzar la fila base de su adversario (la fila «8», en el caso del peón blanco; y la «1», en el caso del peón negro).

Este movimiento «mágico» hace del humilde peón una pieza fantástica que puede «coronar» o «promocionar», convirtiéndose en una pieza poderosa. Así, por ejemplo, en el diagrama adjunto el peón blanco de la columna «d» está a un solo paso de alcanzar la casilla «d8» y convertirse en una dama.

Pero no hay que precipitarse, avanzar «alocadamente» los peones al principio de la partida para intentar coronar es una malísima idea, pues probablemente terminarán siendo capturados por las piezas rivales.

Es al final de la partida cuando la coronación es más real, más factible y tremendamente eficaz para dar jaque mate, ya que habrá pocas piezas enemigas sobre el tablero y la «excursión» del peón puede tener más éxito.

Has de saber, por último, que aunque mantengas en juego tu dama puedes coronar el peón y convertirlo también en dama. Tendrías dos. Podemos llegar a tener hasta 9 damas, pero eso sólo es una posibilidad que jamás se ha dado en una partida real.